Dos meses de acampada en la Uji y más de 800 firmas recogidas

Raimon, Alejandro y Víctor son tres de los portavoces de la Asamblea Contra Bolognia y hoy cumplen dos meses acampados en el vestíbulo de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Jaime I. Esta asociación de estudiantes que lucha con argumentos en mano contra la implantación del Espacio Europeo de Enseñanza Superior (EEES) lleva recogidas más de 800 firmas con el claro objetivo de “informar y de lograr algún día que el rector haga un debate con toda la comunidad universitaria sobre el asunto”.
Raimon tiene 19 años y estudia Ingeniería Mecánica. Cuenta que “un mes antes de que se iniciara la acampada conoció en Valencia a una amiga que ya la había hecho en la universidad de allí y después de informarse bien decidió acampar”. Su principal queja sobre la homogeneización académica europea es que “cuando se toma una decisión se tienen que tener en cuenta a todos los componentes que la forman”. Según él, “se ha tomado una decisión al margen de ellos, de los estudiantes”. Cuando oye hablar del Proceso de Bolognia se le viene en mente la palabra “consumo”, puesto que en su opinión “esto debería tender a la igualdad, pero va a ser todo lo contrario porque habrán más desigualdades y muchos estudiantes se quedarán fuera o se tendrán que hipotecar para acceder al estudio de postgrados”.
Por su parte, Alejandro, otro de los portavoces de la Asamblea, tiene 23 años y cursa la carrera de Informática. Recuerda que “un mes antes de la acampada, había ya una asamblea y empezaron a movilizarse sobre todo cuando vieron que el sindicato de estudiantes quería monopolizar la lucha contra Bolognia. Fue cuando decidieron darle un carácter más autónomo y acampar finalmente”.
Para Alejandro es muy importante “la recogida de firmas, ya más de 800, teniendo en cuenta que hay 13.000 alumnos en la Uji”. Además reivindica que “cuando el año pasado hubo elecciones y se eligió a los representantes de los estudiantes votaron menos de un 10 por ciento (1.200) de los alumnos y ninguna de las candidaturas que recibió más votos estaba en contra de Bolognia”. Por ello, añade que “ellos que si lo están han superado con las firmas los votos que consiguieron las candidaturas más votadas, por lo que aquellas elecciones no deberían ser legítimas”. Para Alejandro, el Proceso de Bolognia “creará una generación de licenciados más sumisos” y el sinónimo más próximo a él no es otro que el de “neoliberalismo”. El portavoz lamenta también que “antes acababas con la carrera de Derecho y podías ejercer y ahora tendrás que hacer el Master porque será lo mínimo que te pidan para trabajar”.
El tercer de los portavoces de la Asamblea se llama Víctor, tiene 21 años y frecuenta Comunicación Audiovisual en la universidad. También conoció a algunos estudiantes de Valencia y “todo empezó cuando vieron que eran bastante gente”, afirma. Víctor se queja de que “el rector de la Universidad dice siempre que la gente está informada y que se ha hecho todo lo posible”, pero según él: “o no se ha hecho lo suficiente o se está haciendo mal”. Para Víctor, “Bolognia creará un estudiante a tiempo completo y quien necesite trabajar no podrá compaginar estudios y trabajo”. Además, opina que “con el proceso, las licenciaturas y las diplomaturas desaparecerán y serán sustituidos por grados que son más generalistas y no tienen tanta especialización porque para ella habrá que hacer un master, algo que subirá el precio de los estudios”. Cuando se le habla de Bolognia, Víctor lo tiene claro, “para mí Bolognia es privatización”.
Tanto ellos como los estudiantes que forman la Asamblea contra Bolognia están en estos momentos preparando su próxima acción: “informar en todas las facultades a los estudiantes de los Institutos que vendrán el próximo mes a la Universidad durante la Jornada de Puertas Abiertas”. Los tres portavoces admiten que “actúan a corto plazo y que están allí indefinidamente”. Para aquellos estudiantes que estén interesados, todos los miércoles a las 20.00 horas hacen una reunión entre todos los componentes de la Asamblea.
Han pasado dos meses desde la primera acampada y después de haber montado unas 30 tiendas de campaña aseguran que “las más de 800 firmas que han recogido significa que se está logrando el objetivo y que el impacto visual de lo que hacen está provocando que muchos estudiantes que dudan pasen por aquí y se pregunten realmente el porqué de todo esto”.
La Asamblea dispone además de una página web en la que los estudiantes pueden informarse y descargarse el manifiesto de la Asamblea y algunos documentos oficiales como los comunicados de Londres, Bergen, Berlín y de Praga o las declaraciones de Bolognia y de La Sorbona.

Creo que los estudiantes

Creo que los estudiantes levanto un escandalo por nada! Dejar venir a sus sentidos.ver poem essay

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